10k nocturnos de Aranjuez

Rápido y conciso. Podía resumir la crónica en unos twits pero me llamaríais cansino y no es plan de ir por capítulos, así que venga, rapidito…

Previa – Me aburre desde que llego a Aranjuez, es bajarme del coche y empezar a pensar que hago allí. Para variar llego pronto y casi 2h de espera, salgo ya casi cansado.

Km.1 – Salida estrecha, tapones, andarines, el del perro, el del niño, el que se cruza, el que aparece entre dos coches, la cofradía del Santo entierro procesionando, el circo ha llegado a la ciudad!!
Km.2 – Como el km.1, pero más tiempo.
Km.3 – Se empieza a poder correr.
Km.4 – Creo que por aquí íbamos por los jardines…
Km.5 – Llegamos al Palacio.
Km.6 – Igual que llegamos, nos vamos. Hasta aquí el Aranjuez turístico. Como inciso, si el avituallamiento se pone 25 metros más allá, fuera de la zona de adoquines pulidos que con el agua patinaban, pues mejor. De nada.
Km.7 – Hubo km.7?
Km.8 – Anda mira el estadio…
Km.9 – Yo antes iba a morir el último km. Ahora me lo tomo de enfriamiento.
Km.10 – El padre con los 3 niños de la mano en paralelo tapando todas las calles de la pista. Pierde uno por el camino pero sigue, así se da ejemplo, hay que dejar a los débiles atrás…50’39”.

Post – Breve que es tarde y ya no tenemos edad. Tapón para salir del estadio, por una salida de un metro escaso de ancho se sale del estadio y se entra. Follón serio. Un único policia para controlar el tema y el pobre no da. Normal.

Resumiendo…que las he corrido peores, que a estas alturas no me vale cualquier cosa y que otra a la lista de las que no repetiré, seguro.

Los últimos serán los primeros

Trofeo San Antonio de la Florida, carrera gratuita de las que casi no quedan en Madrid, posibilidad para ver a gente que hace tiempo que no veía…cita obligada.

Obligada si no fuera porque hay que correr, y la verdad es que llego con pocas o ningunas ganas de apretarme. Eso, y que ahora a la falta de actitud hay que sumarle la falta de aptitud, así que saco la cámara, al final del pelotón y relax.

Así, 10 kilómetros.

Y poco más en lo deportivo. Cuando el tiempo importa la mitad la compañia vale el doble. La pierna operada bien, gracias. Ahora la que se queja es la otra. De cine.

Aquí un pequeño resúmen:

El dorsal de la marmota.

Estar alejado de cualquier ámbito un año es un lapso de tiempo suficiente para apreciar algún cambio cuando vuelves. En las carreras no, el sábado pasado volvía al tema de los dorsales tras aquella media de Segovia ’15 en la que decidí no volver a calzarme unas zapatillas hasta no tener un diagnóstico claro del problema, harto de meses probando “soluciones”.

No ha cambiado nada. La sensación de la película “El día de la marmota”, en la que tienes la sensación de estar viviendo lo mismo una y otra vez, para lo bueno y para lo malo, porque hay gente que sigue ahí igual que antes, y eso tambien es de agradecer.

Un 50% de haber desconectado demasiado y un 50% de haber hinchado la bolsa de los dorsales con muchísimos innecesarios han contribuído a una sensación de hartazgo que esperaba desapareciera a mi vuelta, y ha sido así sólo en parte.

Así que seguiré buscando lo que fuera que un día me llenaba, eso sí, con más tranquilidad.

La carrera de Rivas, bien, la pierna también, gracias.

Resumiendo año

Empezó 2015 arrastrando unas molestias desde finales de 2014. Molestias que entendía como “normales” por la cantidad de km. acumulados sin cabeza, y que presumiblemente desaparecerían con algo de descanso. Pero no, las molestias siguieron donde estaban y nadie me daba solución. Molestias sin tratar + tiempo = dolor. Dolor con el que comienzo a preparar Madrid, viva la lógica.

Me basta un mes para darme cuenta que es imposible. Sé que algo no va bien y que tiene pinta de ser un poco más serio que lo planteado inicialmente. Cancelo maratón y tomo la única decisión inteligente en todo este proceso: no me vuelvo a poner unas zapatillas hasta que por lo menos sepa lo que tengo. Corre el mes de abril.

Por fin el diagnóstico, allá por verano. Síndrome Femoroacetabular. La forma del fémur no es correcta y provoca un pinzamiento en la cadera, al quirofano en diciembre. Debe ser que mis padres me hicieron sin ganas y eso con el tiempo se viene notando. Es como comprar un peluche en una tienda especializada y comprarlo en “los chinos”. Parece igual, pero si te fijas está peor rematado. Yo soy el de “los chinos”.

Así que empiezo el año de baja y con muleta. Por delante meses de recuperación y cruzar los dedos para volver a intentar ser el de antes, aunque de momento el objetivo es recuperar una vida normal cuanto antes…

En mi cabeza el post prometía más, pero es ponerlo por escrito y darme cuenta que el año no ha merecido ni resumen. Pero ya que he invertido 10 minutos en escribirlo, lo dejo.

Fíate de la Vírgen y no corras.

Muchas vueltas le he dado al tema para que no pareciera un post oportunista, y aunque sigue pareciéndomelo, allá va.

El fallecimiento de otro corredor en la Behobia vuelve a sacar a la luz el tan manido tema de las carreras, la preparación de la gente, el respeto a las distancias, etc…y desconociendo la totalidad de las circunstancias no me voy a pronunciar sobre el caso concreto, puede que haya sido un poco de todo, o simplemente la mala suerte.

Lo que sí creo es que algo pasa en una carrera en la que siempre que ocurre algo es por culpa de la meteorología. Cuando no es la lluvia, es el frío, cuando no, la humedad. Y si no, el calor. Echarle la culpa al del hombre del tiempo va en nuestro ADN, no se puede hacer nada al respecto.

Es dura. Correcto. Sin haberla corrido, miras el perfil y no hace falta ser Chema Martínez ni un corredor experimentado para ver que es así. Coger un dorsal es más difícil que te toquen los Euromillones, y no será por cantidad, 30 y muchos mil ya me parecen suficientes. O excesivos.

Hasta aquí la opinión personal. Ahora las cifras, incontestables.

– Más de un 15% inscritos no presentados.
– Más de 400 abandonos.
– 450 intervenciones sanitarias.
– 23 ingresos hospitalarios.
– 5 trasladados a la UCI.

Si el clima suele ser malo, pillar dorsal ni fácil ni barato, perfil duro, cifras que asustan…qué lleva a esa necesidad de correrla?

La gente? Todos los que la han corrido coinciden en que hay un ambiente que no han visto en ninguna carrera. Es una opinión, a mí no me vale sólo con la gente, me tienen que ofrecer algo más. He leído 500 veces la frasecita de marras “la gente te lleva en volandas a la meta”. Mentira. Te llevan las piernas, y como te encomiendes únicamente a la gente, vas dado…”Fíate de la Vírgen y no corras”, le decían al torero.

Por otra parte, tenemos mucha tendencia a mitificar carreras. Yo el primero que lo he hecho, pero o empezamos a desterrar la expresión de que tal o cual carrera “es obligatorio correrla una vez en la vida” o vamos listos. NINGUNA carrera es obligatoria, lo que ocurre es que la tiranía del selfie mordiendo medalla nos lleva erróneamente a pensar que si no haces tal o cual carrera no eres nadie. Ni el maratón de NY es un “must” para nadie, principalmente por poder adquisitivo, ni la Behobia, ni la San Silvestre, ni maratones, ni nada de nada. Conozco yo más de un bestia parda que aparece en 2 carreras de barrio al año que da sopas con ondas al 90% de los que coleccionan medallas.

Obligaciones tenemos mil en la vida, por desgracia. No nos pongamos más.

Cuestión de Inercia.

Inercia: “La propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo o movimiento, mientras la fuerza sea igual a cero, o la resistencia que opone la materia a modificar su estado de reposo o movimiento. Como consecuencia, un cuerpo conserva su estado de reposo o movimiento rectilíneo uniforme si no hay una fuerza actuando sobre él.” (Wikipedia).

He tenido varios años de inercia positiva, donde (casi) todo salía, y que salvo problemas puntuales podía calificar de buenos, lo que hacía plantearme cada vez más cosas o de más entidad. A esos problemas puntuales les haces el caso justo porque tienes la sensación de que si paras, estarías frenando esa tendencia positiva. Hasta que te ves obligado a parar.

Y en esas estamos, toca inercia negativa y a la espera de un quirófano que dirá si podré volver a plantearme según qué cosas o toca un reset y cambio de chip. Mientras tanto intento no perder por el camino todo lo que un día hubo con actividades que me llenan y aportan lo justo, tirando a poco, intentando invertir esa inercia y sin perder nunca de vista que a pesar de todo, el tema no es grave y únicamente podría afectar al tema deportivo.

Otra manera es volver a retomar un blog que en su día ayudó y que espero vuelva a hacerlo, porque aunque casi todo se resuma en inercias, como nosotros no empujemos un poco no hay nada que hacer.

Los tiempos cambian (para algunos).

Aires de cambio en la política, por suerte. Digo por suerte porque estaba claro que así no se podía seguir, aunque ahora les toca demostrar a todos los que han basado su campaña en definirse distintos a todo lo conocido, demostrarlo. De momento no voy a caer en la tan manida frase de que “son todos iguales”, les voy a dar el beneficio de la duda, espero no arrepentirme.
Lo que no cambia (cambiamos) es la gente. Oía a mi difunta abuela hace años decirme que si no votaba no podía quejarme, que había costado mucho llegar donde estamos y tener lo que tenemos. No puedo estar más de acuerdo con ella, aunque si mi abuela viera ahora mismo en lo que algunos han convertido su democracia, la que mi abuela había conocido y en la que me alentaba a participar, se llevaría un gran disgusto. Pero mi abuela hoy tendría 99 años, es de otra época, y oir a gente de este siglo decirme lo mismo que me decía mi abuela no lo entiendo.

Cada uno puede tener sus opiniones, y en estos últimos tiempos estamos viviendo algo que me parece como poco, atrevido. Entiendo (no comparto, aunque alguna vez de puro cabreo puede que haya caído) la pataleta y la crítica hacia los delincuentes. Si se demuestra todo, se merecen que caiga sobre ellos el peso de la ley (sonrisa-guiño-sonrisa), y si tienen que aguantar el escarnio público, lo siento mucho. Otra cosa es que lo tengamos que aguantar los propios ciudadanos. Me explico…

1- No puedes dar lecciones de demócrata a nadie insultando abiertamente a los votantes del partido X (ponga aquí al partido enemigo), porque la democracia, nos guste o no, es que cada uno tiene la ibertad de votar a quién quiera. Opinar sin insultar, lección nº 1.

2- No olvidemos que nuestros políticos salen de nuestra sociedad, no han venido de Marte, la falta de valores viene de mucho más abajo, y quiero pensar que la idea de que se meten en política para robar es rotundamente falsa. Afirmar eso es lo mismo que afirmar que la gente se mete a según qué trabajos públicos con el fin único de vivir bien. En un principio la intención puede ser buena pero el sistema está tan podrido (el sistema, no las personas) que hay que ser de una pasta especial para no participar de ello.

3- Tengo el derecho a votar a unos, votar a otros, votar en blanco, votar nulo o no votar. Ese derecho se llama abstención y está perfectamente recogido y legitimado. No nos liémos que no yendo a votar no se está haciendo nada inconstitucional o ilegal. Otra cosa es lo que le parezca a cada uno, y ahí ya entramos en el punto 4.

4- Opinión. “Si no votas no tienes derecho a reclamar”…gran frase…si fuera cierta. ¿Cuál es el procedimiento establecido para reclamar un resultado que no te gusta o el engaño perpetrado por los que has votado?. Pues básicamente esperar 4 años a las siguientes elecciones. Porque mientras no haya un procedimiento para reclamar oficialmente, lo que TODOS hacemos no es reclamar nada, es expresar una opinión. Y yo tengo la mía, como tú tienes la tuya, tenemos el derecho a expresarnos libremente los dos y yo tengo la misma libertad para decir lo que no me gusta de los políticos que la que tienes tú para decir lo que no te gusta de mí.

Lo bueno de las RRSS es que cada uno tiene derecho a expresar y opinar lo que quiera del tema que quiera. Siempre sin faltar al respeto y aceptando las opiniones de los demás. Partiendo de esas dos premisas dí lo que quieras aunque no tengas ni idea de lo que estas hablando. Fijáos en este post, es un claro ejemplo de ello…